Triunfos de la aplicación en distintos campos

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A lo largo de la historia, la espiritualidad y la psicología han colaborado de diversas maneras para promover la integridad de la persona. Las iglesias y otros grupos religiosos han servido con frecuencia como anfitriones de una variedad de servicios de ayuda. Algunos teólogos han recurrido a ideas de las teorías psicológicas para comprender diversas dimensiones del material religioso y bíblico. Estos estudiosos sugieren que existe una conexión aún más directa, que aboga por la integración directa del pensamiento espiritual en la práctica terapéutica. El Mussar sugeriría que el razonamiento moral es claramente uno de los pilares de una buena consejería. Además, un texto clásico en este ámbito afirma que el crecimiento psicológico debe preceder a la vida espiritual.

Este breve marco teórico explica la integración del Mussar y del jasidismo en la consejería, la musicoterapia y la oficiación de servicios. La primera sugerencia es que el razonamiento moral, la autoconciencia y la inteligencia emocional son algunos de los pilares de una buena consejería. Sin estos atributos, resulta difícil tomar decisiones apropiadas en la terapia, mostrar comprensión y empatía hacia los consultantes y mantener los límites adecuados inherentes al proceso de consejería. Un argumento a favor de integrar las enseñanzas espirituales en la consejería y en el mundo de la oficiación o de lo pastoral se debe a que los ámbitos cognitivo y psicológico influyen en el mundo afectivo. Centrar la consejería y la dinámica de la oficiación o pastoral únicamente en las respuestas emocionales ignora una parte importante de la investigación y de la información teórica. La aplicación de este proceso al oficiar o al dar consejo pastoral puede darse a nivel global, centrándose en cambiar conductas dentro de la comunidad de fe, o a nivel interno, dentro de una congregación de personas. Esto no sustituye la necesidad de una formación profesional básica ni de sofisticación o perspicacia psicológica. Más bien aporta un complemento importante a la sabiduría que el consejero lleva a la sesión o al encuentro de consejería. El efecto de este enfoque será la potenciación de la inteligencia para enriquecer la sesión o el encuentro. Desde una perspectiva holística, no somos meros seres psicológicos. También somos seres religiosos, que evolucionan física y espiritualmente. La potenciación de un ámbito funciona, por tanto, como corolario del otro. Sugiero, por consiguiente, que una persona que fortalece su espiritualidad afecta a su estado psicológico y, por ello, tiene una mayor probabilidad de buscar ayuda psicológica si la necesita.